Integración del Ciclo Vital

¿Qué es la Integración del Ciclo Vital?

La Integración del Ciclo Vital (ICV) es una técnica reciente creada por Peggy Pace en 2002. Aúna los conocimientos de la neuropsicología moderna con un enfoque terapéutico holístico del ser humano.

Ha supuesto un avance innovador en el terreno de la psicoterapia debido a la efectividad demostradadurante la última década.

Esta técnica permite sanar el sistema cuerpo-mente de la persona sin retraumatizar ni profundizar en el sufrimiento del pasado. Es clave recopilar la historia de vida personal, ya que se viaja a través de ella por los recuerdos.

Esto elimina muchas de las resistencias que surgen a la hora de embarcarnos en un proceso de terapia, puesto que se pueden ver resultados sin necesidad de permanecer en las emociones duras o difíciles.

Normalmente, después de una sesión de ICV, la persona se encuentra emocional y significativamente más sosegado que al comienzo. Esto se debe a la capacidad de recolocar en nuestro interior las experiencias difíciles del pasado y, por lo tanto, a la sensación de liberación fruto del trabajo terapéutico.

¿Cuándo acudir a terapia?

En base a los resultados tras la aplicación de esta técnica, cualquier persona tiene la capacidad de beneficiarse de ella. En resumidas cuentas, ayuda directamente a construir un equilibrio interior sólido y un abanico de recursos internos desde el cual podemos movernos eficaz y libremente por el día a día, con la sensación de estar llevando las riendas de nuestra vida.

Con el uso de la ICV se han obtenido muy buenos resultados para dar solución a:

  • Traumas conscientes o inconscientes que limitan la vida.
  • Baja autoestima, inseguridad o dificultades para responsabilizarse de uno mismo.
  • Ansiedad, estrés, irascibilidad, depresión o alteraciones en el estado de ánimo.
  • Miedos y fobias.

¿Cómo puede ayudarte?

Se ha demostrado que el cerebro, en parte, no entiende el paso del tiempo. A medida que hemos ido creciendo, superamos diferentes obstáculos gracias a nuestros recursos o a la ayuda recibida por otros. Sin embargo, en ciertos momentos, la situación ha podido llegar a ser tan desbordante a nivel emocional que no hemos sabido integrar adecuadamente la experiencia ni salir indemnes.

Nuestro funcionamiento en la vida se ve muy condicionado por estos “traumas” que han marcado a nuestro cerebro, a pesar de que no tengamos muchas veces conciencia de los mismos. Es precisamente por esto que, ante estímulos o situaciones que nuestro cerebro interpreta como amenazantes debido a su similitud con el trauma original, respondemos inevitablemente de forma ineficaz o desadaptativa a la circunstancias, con todo el sufrimiento que esto conlleva.

La ICV permite restaurar esos traumas y transformar el desbordamiento emocional en una respuesta serena ante el recuerdo negativo.

La experiencia ICV

Los traumas sufridos quedan representados en nuestros cerebros como un conjunto específico de redes neuronales. Dichas redes activan estados del “Yo” separados del núcleo central, nuestro “Yo adulto”. Por ello mismo, cuando el cerebro interpreta una situación actual similar a aquella que originó el trauma, ese estado del Yo disociado toma el poder de nuestro organismo. Pasamos de ser quienes somos en la actualidad a comportarnos como niños asustados, enfadados e indefensos.

La ICV nos permite ir integrando cada estado del Yo disociado dentro de nuestro Yo central adulto. Este último representa nuestra integridad y seguridad de cara a afrontar los obstáculos de la vida. Así, la respuesta desadaptativa y desbordante que se originaba ante una situación concreta, queda reparada por una mayor tranquilidad.

Se trata pues de hacerle ver a ese Yo disociado que se quedó atrapado en el pasado, que en realidad el tiempo ha transcurrido y que ahora no debe temer, pues el Yo adulto presente es capaz de protegerlo.

Esta integración nos permite recolocar las experiencias traumáticas y ser más libres a la hora de salir al mundo. De esta forma, aprendemos a conectar de una forma mucho más cariñosa, respetuosa y responsable con nosotros mismos.

Si quieres acudir a terapia, no lo dejes más